sábado, 31 de octubre de 2009

Reflexionando mi proyecto de investigación

María José Velasco

Durante todo este tiempo que he estado trabajando en mi proyecto de investigación histórica, me he encontrado con varios problemas que me han hecho reflexionar bastante y me gustaría compartirlos con ustedes.
Tras haber platicado en clase sobre mi proyecto, yo comentaba que estaba muy confundida sobre qué hacer. Mi principal inquietud era que Inglaterra era un país que me llamaba la atención pero no sabía si era la cultura, la educación etc.. Entonces la maestra Priscila me comentó varias opciones por las que yo me podía conducir, y la que más me llamo la atención fue investigar cómo se fue conformando el “english gentleman”, es decir, cómo a lo largo de la historia se fue construyendo el ideal de comportamiento de un hombre noble inglés.
Al tener ya mi idea clara comencé a tener problemas ya que el tema era muy amplio. Mi deseo era abarcar desde la Edad Media hasta la época victoriana o también hasta la época actual, es decir ver la transformación de cómo un caballero medieval que era visto como guerrero, se transformó en un hombre se buenos modales.
Después de consultar varios libros que me servían me di cuenta que mi investigación tomaría mucho tiempo y jamás estaría perfectamente completa por el poco tiempo.
Entonces me pregunte ¿qué época sería más importante trabajar? Y decidí que la época medieval me daba las mejores bases. Pero para mi mala suerte encontré un libro que hablaba de justo lo que yo quería investigar, incluso abarcaba todas la épocas.
En ese momento me pregunte ¿Y ahora que hago?, entonces pensé en cambiar la pregunta pero ¿Hacia dónde?.
Finalmente no sé exactamente qué hacer aunque creo que sería interesante hacer algo parecido pero en México.
Para terminar me gustaría decir que creo que es importante exponer el procedimiento que se requiere en una investigación ya que se van generando pequeños problemas que hacen que nuestras preguntas iniciales vayan cambiando y en el camino nuestro objetivo inicial vaya tomado diferentes caminos.

miércoles, 28 de octubre de 2009

la huella no es huella. hasta que se le nombra como tal.



En torno al nombramiento de la huella como tal. coloco el video, como autoridad de mi discurso, pues tal vez como contemporáneos no logramos captar la magnitud de la virtualidad proyectada hacia lo desconocido que en este caso es el futuro. Tal vez, el sentido de la huella que deja el pasado en su futuro no colma la significación del contenido, puede ser también que se sobre significa al documento al interior del discurso histórico, ya dice bien el canon, el texto siempre dice más de lo que dice, tal vez es esa la condición que hace plausible nuestra investigación histórica.

Tal vez el documente abre los ojos con el suave ritmo que hay en sus pestañas, tratando de mostrar unos ojos que nos recuerdan oleajes de vidas pasadas, de versos distintos y de gente que ha pasado y pisado este mundo.

Nadie, se llama el bolero, nadie puede inspirar lo que tu inspiras[...] nadie puede mirar como tú miras y nadie besara como tu besas. El deseo hacia lo inaccesible, a lo negado o lo imposible hace que escribamos que citemos que añoremos. Esa búsqueda incesante de un otro que sirva de empuje para poder identificar los conflictos presentes y vivientes, que se convierten en hirientes y se busca la cura escribiendo, poetizando y redactado cartas sin destinatario, poemas en prosa y narraciones en verso.

Bueno, para concluir espero que no sea tan mal juzgada mi entra, pero me apego al discurso de la diferencia, la intención de nuevas aperturas, la búsqueda de nuevas formas de representación o mejor dicho de la nueva utilización del lenguaje en la manera de redactar lo que se le llama una idea y desarrollar y problematizar.

Atte. Horacio René.

domingo, 25 de octubre de 2009

Una reflexión musical

Mientras escuchaba una canción llamada Alone de Pearl Jam y Alice in Chains, me llamó la atención la siguiente frase de la canción: "She told me I was living in the past, drinking from a broken glass" y al pensar en ella me llevó a pensar en el historiador y su objeto de estudio.

Es muy común que una persona le diga a la otra estás viviendo en el pasado, pero si nos ponemos a pensar acerca de eso es algo imposible. El pasado; como nos lo han enseñado, lo hemos leído, criticado, analizado e interiorizado; es un otro, una diferencia, inalcanzable tanto por nuestro tiempo y espacio, como nuestra propia corporeidad; estamos limitados. Por lo tanto la siguiente parte de la frase "drinking from a broken glass" me lleva a pensar que si nosotros como historiadores tratamos de alcanzar el pasado, explicarlo tal cual; estaremos haciendo lo que sucede cuando se toma de un vaso roto; ya sea lastimarnos (no respetar nuestro presente ni el pasado) o dejando chorrear todo el líquido que se encontraba en el vaso (dejar escapar esa diferencia y no darnos cuenta de que ésta es la que vale para el estudio e investigación en nuestra disciplina).

Esta metáfora también se puede adecuar a la cuestión del soporte y válidez de nuestra investigación histórica. El vaso es ese soporte y si el acercamiento al objeto de estudio se hace con intenciones de aprehender la realidad de lo que fue o de cierta forma que sea incongruente con el marco institucional al que el historiador está sujeto, el vaso se rompe y la investigación queda pobremente argumentada ya que las partes significativas se caen por las grietas.

Por lo tanto lo que puedo decir es que para poder formar un discruso histórico a doc a lo que nuestra disciplina exije, uno de los puntos que tenemos que tener muy presentes es este mismo.

Jaqueline Gesund K.

Trabajo de investigación

A partir de mi investigación presente, expondré los procedimientos por los que he pasado al intentar elegir mi tema de investigación. Primeramente, debo aclarar que mi problema con la historia es el de mi identidad, es decir, cómo se conforma la identidad del mexicano y en concreto la mía, por lo que me hice las siguientes preguntas: ¿a qué tradición pertenezco? ¿A qué me refiero cuando digo que soy mexicana? ¿Cómo se conformó esa identidad?...

Comencé con una investigación (no elegida por mí, sino, como un trabajo) que se titulaba: ¿Los libros generan revoluciones? En dicha investigación me enfoqué a buscar que libros eran leídos antes de la Independencia de México, de la Revolución Mexicana y de la Revolución Francesa. Inicialmente, busqué a los principales personajes de dichos acontecimientos. Sin embargo, en sus biografías, los libros que habían leído no era un tema relevante. Dicha complicación, me hizo cambiar mi estrategia de investigación, por lo que busqué fuentes que hablaran sobre los libros que se editaban en la época. En ésta etapa de la investigación fue muy importante recurrir a profesores especializados o familiarizados con el tema para que me recomendaran libros para consultar, lo cual me ayudó a delimitar mis fuentes.

Una vez realizada la lista de libros, periódicos y panfletos leídos antes de dichos acontecimientos, inicié la búsqueda por reconstruir los círculos de lectores de la época. Este tema en particular me llamó mucho la atención, pues en el caso de México, las élites culturales, eran las que se encontraban más atentas a las publicaciones europeas y eran las que generaban las publicaciones en la Nueva España. Asimismo, encontré que a partir de este boom editorial, se generaron nuevas formas de sociabilidad como el salón y la tertulia, lo que me hizo pensar: ¿cómo las ideas europeas, en específico, las ideas ilustradas fueron recibidas en la Nueva España? Y ¿cómo estás ideas influyeron para generar una identidad nacional, después de la Independencia?

Terminé la primera investigación, no obstante seguí investigando sobre la Ilustración en la Nueva España y en el México independiente, lo cual me llevó a un autor: Joaquín Fernández de Lizardi, quién va a ser el iniciador de la novela en México. Este autor y sus publicaciones, me llevaron a otras preguntas: ¿Cuál era el papel de la novela en los primeros años de la vida independiente? ¿Cuáles eran los fines de la novela? ¿Existía ya la novela histórica? Dichas preguntas me llevaron a preguntarle al doctor Alfonso Mendiola, si conocía algún trabajo o libro que estudiara el uso de las novelas en el siglo XIX, y me recomendó el libro de Alejandro Araujo Pardo: Usos de la novela histórica del siglo XIX mexicano: una lectura historiográfica, dicho libro aclaró mis dudas sobre el papel de la novela y la novela histórica en el siglo XIX, y me di cuenta de que la novela histórica de ese tiempo tuvo un papel fundamental en la creación de una identidad nacional, debido a que en el pacto de lectura: autor-lector, el texto solicita que se tome como verdad histórica lo dicho del pasado. Esto me indujo a investigar sobre el contenido de la novela histórica de Riva Palacio y cómo éstas influyeron en el imaginario nacional para generar una identidad.

Dicha disertación tiene el objetivo de mostrar cómo de una pregunta inicial fue derivando en otra serie de preguntas, para terminar en este caso, en el estudio de la novela histórica. No obstante, mi pregunta “personal” por así decirlo, se encuentra en todo momento en la investigación, ¿la búsqueda por mi identidad?, lo cual hace que siga motivada para investigar y problematizar dicha situación. Asimismo, creo que es importante que en la investigación se recurra a profesores que conozcan del tema, pues muchas veces las preguntas que nos hacemos son simplemente porque no se sabe que ya se escribió sobre eso.

Pili de la Llata

lunes, 12 de octubre de 2009

la imagen, una opción olvidada.

Esta reflexión no se trata sobre la condición de posibilidad ni la pertinencia de la historia como discurso formador de conciencia ni nada tan teórico ni tan profundo, sino que se trata sobre un campo de trabajo que ha existido desde la invención del kinetoscopio, la imagen como documento y su uso, las imágenes proyectadas sobre superficies ajenas a papeles y tinta. En este sentido me gustaría recordar un evento que sucedió la fecha de 15 de septiembre y los tres días posteriores, me refiero a la proyección de imágenes sobre la arquitectura y la estampa del palacio nacional. Es ahí en donde tome conciencia de la puntualización que hace Ricoeur en tiempo y narración sobre la ponderación del documento sobre las esculturas en búsqueda de una objetividad ficticia. Es ahí en donde la experiencia estética me inunda en donde me pregunto cómo no quieren que la gente consuma los discursos nacionalistas, en donde las imágenes tienen más peso que un documento. Pues la proyección que se realizó sobre el palacio nacional, envueltos en el manto de estrellas pero además en una bóveda de luces artificiales, que generan un manto que cobijaba a los presentes bajo las gotas de lluvias, conmoviendo a los espectadores. Pues la proyección que se realiza, nos muestra un recorrido, por sucesos que si bien como historiador ponemos en duda o cuestionamos la pertinencia de lo narrado. al ver esa proyecciones en verdad te asombras por el uso de las imágenes, por la música, por esa construcción discursiva que emplea recursos estéticos para sustentar la importancia, literalmente el palacio nacional cobra vida en diferentes momentos de la representación artística, el protagonista es un coloso que creímos olvidado, pero que por medios gráficos y virtuales literalmente nos habla sobre su magnificencia, los detalles en una noche tan singular, hacen resaltar la belleza de la propia ciudad, de este laberinto que varios hemos negado y tachado de caótico. Nos queda ese recuerdo que en la noche se transforma que se gesta otra ciudad que no debemos dejar que se consuma por la mala interacción de los andantes por sus calles, sino que debemos albergar una espereza, no una esperanza demagógica, sino efectual, el deber de hacer venir lo mejor de nosotros y de este nuestro mapa de acción.Tal vez mi reflexión no sea histórica, pero creo que la búsqueda de nuevos campos de trabajo es en sí una trabajo de investigación histórica y muy ardua tarea de sobrevivir al fin de la historia, a un fin que es el que nosotros debemos de buscar para así poder renovar nuestra disciplina. Es por tanto, que ahí encuentro la importancia de mirar fuera de los parámetros tradicionales de acción, buscar en los medios gráficos y en otros campos la inmersión de la historia, pues así como estudiamos cualquier problema en el pasado, debemos de hacer lo mismo pero con nuestros problemas y uno de ellos es el laboral.

domingo, 11 de octubre de 2009

¿La noción de realidad histórica es más fuerte hoy?

Para poder responder esta pregunta, se necesita reflexionar sobre la tradición académica en la que se ubica la historia como disciplina, en la cual como estudiantes de historia de la Iberoamericana, nos encontramos inmersos.
Puedo decir que dicha disciplina exige trazar un marco teórico mediante el cual se interpretará el objeto de estudio, el cual delimitará el lugar desde donde ha sido producido nuestro discurso histórico. Por tanto, el marco será la forma de trazar los límites y condiciones de la observación que se realizará, así como la posibilidad de fundamentar de manera argumentativa el conocimiento que se pretende producir.
Asimismo, se debe tener en cuenta que en la discusión actual, el lenguaje ha provocado un cambio en la manera en que comprendemos los procedimientos cognoscitivos, esto es el impacto del “giro lingüístico” en nuestra disciplina. Lo que implica el reconocimiento de que todo resto del pasado, se encuentra inscrito en una red de sistemas de significación que ya no son los que actualmente utilizamos, por lo que debemos de expandir nuestros horizontes de expectativas para lograr leer y comprender un texto del pasado, así como estar conscientes de que el resultado de nuestra investigación será histórico, debido a que en la actualidad es imposible olvidar que el historiador es tan histórico como su objeto de estudio y por tanto, no puede salir de su situación para generar un punto de vista más elevado, lo que nos habla de nuestra práctica como el producto de un sujeto situado en un presente inmerso en un contexto social, cultural y lingüístico. Por lo que se puede concluir que la noción de realidad histórica si es más fuerte, puesto que se observa cada vez más una historiografía más reflexiva, sin embargo, debemos considerar si en realidad es una tendencia en la historia, que se vaya a aplicar para la construcción de discursos históricos o se quedará en un pequeño círculo de historiadores…
Termino con una cita del historiador Roger Chartier:

El punto de partida de la reflexión se encuentra en la voluntad de romper con la actitud espontánea que supone que todos los textos, todas las obras, todos los géneros, fueron leídos, identificados y recibidos según los criterios que caracterizan nuestra propia relación con lo escrito. Se trata, por ende, de identificar histórica y morfológicamente las diferentes modalidades de la inscripción y de la transmisión de los discursos.

Chartier, Roger. Libros, lecturas y lectores en la Edad Moderna, Madrid, Alianza, 1993.

Pilar de la Llata

sábado, 10 de octubre de 2009

Producir historia depende de los modelos de inteligibilidad de sentido del presente, los cuales son inestables, no abarcan el pleno sentido del pasado

Para la historiografía actual, el pasado no existe sin el sentido lógico que lo hizo nacer, visible, pensable en el presente. La diferente forma de vida que muestra el pasado ante el presente, sólo es posible por medio de la operación que se realiza al aplicar los modelos, constituidos en el presente a ese mundo. El pasado no es algo que nos den los documentos, sino el resultado de aplicar en estos los modelos formales de sentido. El pasado no existe sin los modelos de inteligibilidad del presente.
Los modelos de inteligibilidad del presente sobre el pasado son unidad de una diferencia, uno no existe sin los otros. Sólo hay pasado porque se construye como límite del sentido que pude ofrecer el modelo. Cuando la historia se da cuenta que ella produce descripciones del pasado (al observarse así misma) como sistema alcanzó su cierre cognitivo. Debido a ésta autobservación, la historia se mueve en dos registros de lo real: el que privilegia la reconstrucción de lo ya sucedido, al cual se vincula más la forma narrativa, y el que se le asigna la forma argumentativa. La ciencia histórica se hace desde la inestabilidad de ambos registros de lo real. Ella debe asumir que el pasado que narra sólo existe gracias a los modelos de inteligibilidad del presente y estos se topan con la imposibilidad de dotar de sentido pleno a ese pasado.
Si algo falsea la historia no son los hechos del pasado, sino los modelos constituidos en la sociedad del presente. La historia como saber nos revela los límites de nuestra propia producción de sentido, esto es, la contingencia de nuestra sociedad. Según el autor, la realidad es una frontera, ya que es el resultado de la aplicación de un modelo, surge en la práctica historiográfica, no como lo pensado sino como el límite de lo pensable. La historia actual al situarse en los límites de lo comprensible, revela lo aún no pensable la historia como heterología o estudio de la otredad.
El procedimiento autorreferencial de la historia provoca inseguridades, pero estás no se resolverán (porque ya no es posible) con reinvenciones de lo absoluto). El resultado de la investigación histórica es la negación, esto es, eso no era como es hoy. La historia actual es un mecanismo de control de nuestras formas de pensar.


Alfonso Mendiola, “La inestabilidad de lo real en la ciencia de la historia: ¿argumentativa y/o narrativa?”, en Historia y grafía, México, UIA, núm. 24, 2005.

Lemuel Reyes Santos

Reflexión en torno a narración e interpretación

Las narraciones históricas son interpretaciones, los términos narración histórica e interpretación son mejores pistas para comprender la historiografía que los términos descripción y explicación. El pasado no es un texto que deba traducirse a la historiografía narrativa; debe interpretarse. Las interpretaciones narrativas no tienen una naturaleza secuencial, las narraciones históricas son sólo historias accidentales con un comienzo, un intermedio y un final.
La historiografía desarrolla interpretaciones narrativas de la realidad sociohistórica; es necesario distinguir entre investigación (una cuestión de hechos) y el escrito histórico (una cuestión de interpretación). La narrativa es el heredero moderno del historismo, reconoce que la tarea del historiador es esencialmente interpretativa, encontrar unidad en la diversidad. Las interpretaciones narrativas son tesis no hipótesis.
El lenguaje narrativo muestra el pasado en términos de lo que no se refiere o corresponde a partes o aspectos del pasado. La narrativa es un constructivismo no de lo que pudo haber sido el pasado, sino de las interpretaciones de la narrativa del pasado. Las interpretaciones narrativas no son conocimiento sino organizaciones de conocimiento. Las interpretaciones narrativas cruzan las fronteras conocidas entre el dominio de las cosas y el dominio del lenguaje, como lo hace la metáfora. Un análisis histórico sobre la crisis del siglo XVII no es un debate sobre el pasado real, sino sobre interpretaciones narrativas del pasado.
El discurso sobre el pasado está cubierto por una gruesa corteza que no se relaciona con el pasado en sí, sino con una interpretación histórica y el debate sobre interpretaciones históricas rivales. Si una interpretación narrativa no recibe cuestionamiento durante un periodo prolongado, todo mundo la acepta y se convierte en parte del lenguaje común (y pierde de este modo su naturaleza historiográfica) puede transformarse en la noción de una cosa. Una cosa en narrativa se transformó en realidad, así como la metáfora su expresión es otra cosa, la narración histórica muestra el pasado en términos de lo que no es el pasado, sino una interpretación narrativa. La narrativa interpretativa ya invadió nuestra realidad diaria.

Ankersmit, F.R. “I. Seis tesis sobre La filosofía narrativista de la historia”, en Historia y Tropología, México, FCE, 2004, pp. 71-90.

Lemuel Reyes Santos