sábado, 10 de octubre de 2009

Producir historia depende de los modelos de inteligibilidad de sentido del presente, los cuales son inestables, no abarcan el pleno sentido del pasado

Para la historiografía actual, el pasado no existe sin el sentido lógico que lo hizo nacer, visible, pensable en el presente. La diferente forma de vida que muestra el pasado ante el presente, sólo es posible por medio de la operación que se realiza al aplicar los modelos, constituidos en el presente a ese mundo. El pasado no es algo que nos den los documentos, sino el resultado de aplicar en estos los modelos formales de sentido. El pasado no existe sin los modelos de inteligibilidad del presente.
Los modelos de inteligibilidad del presente sobre el pasado son unidad de una diferencia, uno no existe sin los otros. Sólo hay pasado porque se construye como límite del sentido que pude ofrecer el modelo. Cuando la historia se da cuenta que ella produce descripciones del pasado (al observarse así misma) como sistema alcanzó su cierre cognitivo. Debido a ésta autobservación, la historia se mueve en dos registros de lo real: el que privilegia la reconstrucción de lo ya sucedido, al cual se vincula más la forma narrativa, y el que se le asigna la forma argumentativa. La ciencia histórica se hace desde la inestabilidad de ambos registros de lo real. Ella debe asumir que el pasado que narra sólo existe gracias a los modelos de inteligibilidad del presente y estos se topan con la imposibilidad de dotar de sentido pleno a ese pasado.
Si algo falsea la historia no son los hechos del pasado, sino los modelos constituidos en la sociedad del presente. La historia como saber nos revela los límites de nuestra propia producción de sentido, esto es, la contingencia de nuestra sociedad. Según el autor, la realidad es una frontera, ya que es el resultado de la aplicación de un modelo, surge en la práctica historiográfica, no como lo pensado sino como el límite de lo pensable. La historia actual al situarse en los límites de lo comprensible, revela lo aún no pensable la historia como heterología o estudio de la otredad.
El procedimiento autorreferencial de la historia provoca inseguridades, pero estás no se resolverán (porque ya no es posible) con reinvenciones de lo absoluto). El resultado de la investigación histórica es la negación, esto es, eso no era como es hoy. La historia actual es un mecanismo de control de nuestras formas de pensar.


Alfonso Mendiola, “La inestabilidad de lo real en la ciencia de la historia: ¿argumentativa y/o narrativa?”, en Historia y grafía, México, UIA, núm. 24, 2005.

Lemuel Reyes Santos

1 comentario:

  1. Creo que esta reflexión describe lo que hace existir a nuestra disciplina, establecer diferencias, si un otro no nos reconoce, no existimos y eso es lo que hace la Historia, reconocer que existió un otro diferente, el pasado. Se me hace fundamenteal el comentario ya que tenemos que tener en cuenta esta diferencia en nuestro quehacer histórico para no caer en anacronismos y para tener claramente la existencia de diversas realidades que existen y existieron, las cuales no las podemos abordar como un todo homogéneo y de la misma forma, sin embargo tenemos que crear un código desde nuestro presente para nuestro presente que pueda interpretar y explicar estas distintas realidades.
    Jaqueline Gesund K.

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