domingo, 29 de noviembre de 2009

¿Es la memoria individual suficiente para definir nuestro pasado?

La memoria es un elemento clave para lo que cada uno de nosotros considera como su "historia de vida", después de todo, no podemos hablar de un pasado que no recordamos. Pero, ¿realmente armamos nuestra identidad histórica a partir y exclusivamente de nuestra memoria? Yo no lo creo.

Cada uno de nosotros se autoconoce y se asume como ser histórico no solamente en la medida de lo que recuerda por sí mismo, sino que también asume lo que otros dicen de uno. En otras palabras, nuestra auto-concepción también se da a partir de aquello que nosotros personalmente no podemos recordar por una ausencia de conciencia (durante la niñez, cuando estamos noqueados, etc.) pero que lo recordamos porque otros nos contaron lo sucedido o recuerdan momentos distintos a los que nosotros dentro de nosotros mismos no podemos recordar.

Una persona que sufre de amnesia, por ejemplo, no recuerda ciertas cosas de sí misma y de los demás, por lo que muy probablemente buscará la ayuda de otro. Este otro será un otro que se asume como alguien que conoce al amnesiáco y le tratará de ayudar contándole acerca de lo que sabe de él. Así, el enfermo se asumirá a sí mismo a partir de lo que le dicen los demás a la vez que él va armando su propia conciencia histórica a partir del momento que sí recuerda. No conozco a nadie (ni creo conocer nunca) a alguien que recuerde cómo era cuando tenía dos años de edad sin hacerlo a partir de lo que dicen otros que recuerdan del bebé en ese entonces.

¿Tú te asumes a partir de tu propio recuerdo de ti mismo o también a partir de los demás?

Una diferencia y un cambio.

Hace algunos días un compañero expuso un proyecto que estaba haciendo sobre la fotografía post-mortem a finales del siglo XIX, principios del siglo XX en México. Todo iba bien hasta que nos enseño algunas fotografías que había encontrado de algunos niños o señores muertos sentados en un retrato familiar. Fue ahí cuando me puse a pensar en las diferencias con el pasado.

Solo pensar que mis bisabuelos o tatarabuelos podían concebir la idea de tomarle una foto a un ser querido difunto, me pone los pelos de punta, pero por otro lado me hace ser conciente de que vivimos en realidades diferentes, y una parte de mi quiere respetarlo, pero a otra le parece inconcebible.

Es justo esto lo que les quiero compartir, por que creo que todos nos vamos a topar en algún momento con un simil de esto en nuestras investigaciones, o bien en nuestro trabajo como historiadores, y si creo que sea un reto el dejar a tras nuestras concepciones para poder buscar el por que de las otras, y poder acercarnos a este limite que nos separa.

De igual manera creo que este “sentimiento” se diferencia también puede hacer posible un trabajo histórico, pero debemos de estar concientes de lo que nos separa y saber que realmente nunca vamos a “comprender” al otro, y tomar en cuenta que nunca nos vamos a poder familiarizar con ello, ya que al hacerlo lo estaríamos haciendo mal, es decir podemos pensar que lo entendemos cuando en realidad estamos lejos de eso.

Los invito a reflexionar sobre esto, ya que muchas veces se dice sobre la historia que es como ponerse en los zapatos de otro, cuando en realidad cuando nos vamos a realmente sentir griegos, yo en lo personal lo creo absurdo e imposible, pero hay tantos otros que están convencidos de que por leer, estudiar o investigar sobre algo se ven inmersos en lo mismo, o bien que los entienden a la perfección y que saben lo que pensaba, por decir, María Antonieta.

Creo que nuestro trabajo como historiadores es enseñar más que la “historia” que conocíamos en primaria, ya que si esta fuera un poco más rica, en cuanto a lo que llamamos “teoría” la gente pensaría de otra forma.


Mari Autrey

domingo, 15 de noviembre de 2009

¿Puede el mito tener repercusiones en la manera en que se piensa el pasado??




Hoy, domingo 15 de noviembre, History Channel sacó un programa que me pareció muy interesante por lo que implica. El programa trataba acerca de un personaje que todos conocemos a través de Bram Stoker: El Conde Drácula.

Pero, ¿qué tiene que ver un personaje tan obviamente imaginario como Drácula, el vampiro, dentro de la historia? Muy simple: es el hecho de que Drácula, o mejor dicho Vlad Tepes, o sea, "Vlad el empalador" fue un personaje real. En efecto, fue príncipe de Velaquia (antiguo principado danubiano, que formó con Moldavia el reino de Rumania) que se opuso al imperio otomano. El nombre con el que lo conocemos, "Drácula" viene del vocablo draculea" que significa "hijo del diablo". Este nombre le fue dado por haber heredado la crueldad de su padre el Conde Dracul, cuyo nombre se traduce a "Diablo".

He aquí lo que me interesó del documental. El personaje de Drácula, el vampiro, fue creado a partir de la muy real y aparente cueldad del príncipe valaquí. El mito fue, según se cree, creado principalmente por los comerciantes de Transilvania que se opusieron al dominio del príncipe. Uno de los episodios que más representa la crueldad de Vlad fue que, al darse cuenta del riesgo que corrían las tropas otomanas al pasar por territorios valaquíes, se envió a mensajeros para convenserlo de aliarse con ellos, sin embargo, El Empalador no sólo se rehusó, sino que, aprovechándose de la tradición musulmana de usar turbantes y de no quitárselos por nada, mandó a que éstos les fueran clavados en la cabeza a cada uno de los mensajeros.

Sin duda alguna, la imagen que más representa la crueldad de Drácula es una imagen promovida por aquellos que se oponían a él, donde se le muestra comiendo frente a un "bosque de empalados" tras una victoria. Es muy probable que esta imagen sea la que posterormente se deforme en el mito vampiresco: un hombre transilvaniano, ricamente ataviado, viviendo en un enorme castillo fortificado en medio del bosque, bebiendo sangre humana.

En lo personal, creo que este caso, así como muchos otros, como el de Elizabeth Bathory, nos muestran como no podemos descartar mitos y leyendas como fuentes inútiles dentro del campo de la historia. Si bien tenemos por cierto que un mito es una narración ficticia, debemos recordar que muchas veces, el mito se deriva de una realidad trastornada por el tiempo, la oralidad, las tendencias, y que escondido bajo todo eso, podemos hallar pistas que nos ayuden a estudiar algo del pasado.



Por Sofia R. B.

jueves, 5 de noviembre de 2009

think outside the box

Si nuestra carrera supuestamente responde a una necesidad social, ¿Por qué escribimos para nuestros pares? ¿Por qué dejamos que la mayoría de la gente piense que la historia sigue siendo “maestra de vida”? ¿Por qué no justificamos nuestra profesión, y dejamos que la gente piensa que somos desplazables? No es raro que la gente menosprecie nuestra carrera, pensando que a lo único a lo que nos dedicamos es estudiar el pasado y relatarlo para que otros puedan aprender de el.

Y es que a la sociedad actual no le llama la atención la historia, o lo que cree que es la historia, encasillada en un imaginario de libros viejos, personajes y sucesos antiguos, rodeado de fechas y nombres que memorizar, en resumen una disciplina aburrida y anticuada. Pero esto es justamente una IMAGEN, y queda en nuestras manos, como nuevas generaciones de historiadores, en cambiarlo.

Para lograr esto debemos hacer lo que los publicistas llaman “think outside the box” (pensar fuera de la caja), desarrollando nuevos proyectos y maneras de darnos a conocer, o por otro lado simplemente posicionarnos en el mercado, sin cambiar nuestros línea de trabajo, pero sabiéndola vender, es decir, hacernos atrayentes al publico que busca algo más allá que una disciplina aburrida y una barnizada de cultura, y “crear un producto” irresistible para la masa.

Y es que en realidad quien quiere oír hablar de hazañas aburridas, dotadas de fechas sin sentido y las palabras rimbombantes que tanto nos gusta utilizar. La gente quiere algo que divierta, algo que les permita aprender sin dificultad y que los haga sentir mejor con ellos mismos, y seria nuestro trabajo que al mismo tiempo les metamos el gusano de la curiosidad y la reflexion.

Los historiadores tenemos un método y técnicas para hacer una historia, pero muchas veces pecamos de arrogantes. El pensamiento “por que rebajarnos” siempre surge cuando se habla de transmitir una “nueva” historia a la gente “común” (por no decir ignorante), pero ¿qué acaso no nos fundamentamos en una necesidad social? ¿Por que los menospreciamos a ellos (a la “gran masa”)? ¿por qué se nos hace tan difícil crear algo digerible? en lo personal pienso que esta arrogancia y soberbia es lo que lleva a la gente en general a pensar que somos desplazables, ya que rara vez se ve una historia “viva” y funcionando dentro de la sociedad, por lo que la gente opina que el estudiar historia es un oficio de escritorio para “cuando me jubile”.

Es por eso que debemos REINVENTARNOS, como dicen en marketing, posicionarnos en un mercado y hacer que nos necesiten. Propongo (como ideas al aire), juegos de video más “históricos” (Lara Croft podría buscar, el penacho de Moctezuma, o cosas así, en vez de espadas del inframundo.), hacer clips turísticos para la televisión enfocados en ecología y sustentabilidad (temas sumamente populares actualmente) en Mesoamrica cosa que se lograría fácilmente ya que la mayor parte de las zonas arqueológicas están rodeadas de parques ecológicos.

Piénsenlo, ¿Por qué no hacerlo? Podríamos regresar la disciplina de historia al mapa de los futuros estudiantes, y hacernos respetar en la sociedad.


Mari Autrey

sábado, 31 de octubre de 2009

Reflexionando mi proyecto de investigación

María José Velasco

Durante todo este tiempo que he estado trabajando en mi proyecto de investigación histórica, me he encontrado con varios problemas que me han hecho reflexionar bastante y me gustaría compartirlos con ustedes.
Tras haber platicado en clase sobre mi proyecto, yo comentaba que estaba muy confundida sobre qué hacer. Mi principal inquietud era que Inglaterra era un país que me llamaba la atención pero no sabía si era la cultura, la educación etc.. Entonces la maestra Priscila me comentó varias opciones por las que yo me podía conducir, y la que más me llamo la atención fue investigar cómo se fue conformando el “english gentleman”, es decir, cómo a lo largo de la historia se fue construyendo el ideal de comportamiento de un hombre noble inglés.
Al tener ya mi idea clara comencé a tener problemas ya que el tema era muy amplio. Mi deseo era abarcar desde la Edad Media hasta la época victoriana o también hasta la época actual, es decir ver la transformación de cómo un caballero medieval que era visto como guerrero, se transformó en un hombre se buenos modales.
Después de consultar varios libros que me servían me di cuenta que mi investigación tomaría mucho tiempo y jamás estaría perfectamente completa por el poco tiempo.
Entonces me pregunte ¿qué época sería más importante trabajar? Y decidí que la época medieval me daba las mejores bases. Pero para mi mala suerte encontré un libro que hablaba de justo lo que yo quería investigar, incluso abarcaba todas la épocas.
En ese momento me pregunte ¿Y ahora que hago?, entonces pensé en cambiar la pregunta pero ¿Hacia dónde?.
Finalmente no sé exactamente qué hacer aunque creo que sería interesante hacer algo parecido pero en México.
Para terminar me gustaría decir que creo que es importante exponer el procedimiento que se requiere en una investigación ya que se van generando pequeños problemas que hacen que nuestras preguntas iniciales vayan cambiando y en el camino nuestro objetivo inicial vaya tomado diferentes caminos.

miércoles, 28 de octubre de 2009

la huella no es huella. hasta que se le nombra como tal.



En torno al nombramiento de la huella como tal. coloco el video, como autoridad de mi discurso, pues tal vez como contemporáneos no logramos captar la magnitud de la virtualidad proyectada hacia lo desconocido que en este caso es el futuro. Tal vez, el sentido de la huella que deja el pasado en su futuro no colma la significación del contenido, puede ser también que se sobre significa al documento al interior del discurso histórico, ya dice bien el canon, el texto siempre dice más de lo que dice, tal vez es esa la condición que hace plausible nuestra investigación histórica.

Tal vez el documente abre los ojos con el suave ritmo que hay en sus pestañas, tratando de mostrar unos ojos que nos recuerdan oleajes de vidas pasadas, de versos distintos y de gente que ha pasado y pisado este mundo.

Nadie, se llama el bolero, nadie puede inspirar lo que tu inspiras[...] nadie puede mirar como tú miras y nadie besara como tu besas. El deseo hacia lo inaccesible, a lo negado o lo imposible hace que escribamos que citemos que añoremos. Esa búsqueda incesante de un otro que sirva de empuje para poder identificar los conflictos presentes y vivientes, que se convierten en hirientes y se busca la cura escribiendo, poetizando y redactado cartas sin destinatario, poemas en prosa y narraciones en verso.

Bueno, para concluir espero que no sea tan mal juzgada mi entra, pero me apego al discurso de la diferencia, la intención de nuevas aperturas, la búsqueda de nuevas formas de representación o mejor dicho de la nueva utilización del lenguaje en la manera de redactar lo que se le llama una idea y desarrollar y problematizar.

Atte. Horacio René.

domingo, 25 de octubre de 2009

Una reflexión musical

Mientras escuchaba una canción llamada Alone de Pearl Jam y Alice in Chains, me llamó la atención la siguiente frase de la canción: "She told me I was living in the past, drinking from a broken glass" y al pensar en ella me llevó a pensar en el historiador y su objeto de estudio.

Es muy común que una persona le diga a la otra estás viviendo en el pasado, pero si nos ponemos a pensar acerca de eso es algo imposible. El pasado; como nos lo han enseñado, lo hemos leído, criticado, analizado e interiorizado; es un otro, una diferencia, inalcanzable tanto por nuestro tiempo y espacio, como nuestra propia corporeidad; estamos limitados. Por lo tanto la siguiente parte de la frase "drinking from a broken glass" me lleva a pensar que si nosotros como historiadores tratamos de alcanzar el pasado, explicarlo tal cual; estaremos haciendo lo que sucede cuando se toma de un vaso roto; ya sea lastimarnos (no respetar nuestro presente ni el pasado) o dejando chorrear todo el líquido que se encontraba en el vaso (dejar escapar esa diferencia y no darnos cuenta de que ésta es la que vale para el estudio e investigación en nuestra disciplina).

Esta metáfora también se puede adecuar a la cuestión del soporte y válidez de nuestra investigación histórica. El vaso es ese soporte y si el acercamiento al objeto de estudio se hace con intenciones de aprehender la realidad de lo que fue o de cierta forma que sea incongruente con el marco institucional al que el historiador está sujeto, el vaso se rompe y la investigación queda pobremente argumentada ya que las partes significativas se caen por las grietas.

Por lo tanto lo que puedo decir es que para poder formar un discruso histórico a doc a lo que nuestra disciplina exije, uno de los puntos que tenemos que tener muy presentes es este mismo.

Jaqueline Gesund K.