jueves, 5 de noviembre de 2009

think outside the box

Si nuestra carrera supuestamente responde a una necesidad social, ¿Por qué escribimos para nuestros pares? ¿Por qué dejamos que la mayoría de la gente piense que la historia sigue siendo “maestra de vida”? ¿Por qué no justificamos nuestra profesión, y dejamos que la gente piensa que somos desplazables? No es raro que la gente menosprecie nuestra carrera, pensando que a lo único a lo que nos dedicamos es estudiar el pasado y relatarlo para que otros puedan aprender de el.

Y es que a la sociedad actual no le llama la atención la historia, o lo que cree que es la historia, encasillada en un imaginario de libros viejos, personajes y sucesos antiguos, rodeado de fechas y nombres que memorizar, en resumen una disciplina aburrida y anticuada. Pero esto es justamente una IMAGEN, y queda en nuestras manos, como nuevas generaciones de historiadores, en cambiarlo.

Para lograr esto debemos hacer lo que los publicistas llaman “think outside the box” (pensar fuera de la caja), desarrollando nuevos proyectos y maneras de darnos a conocer, o por otro lado simplemente posicionarnos en el mercado, sin cambiar nuestros línea de trabajo, pero sabiéndola vender, es decir, hacernos atrayentes al publico que busca algo más allá que una disciplina aburrida y una barnizada de cultura, y “crear un producto” irresistible para la masa.

Y es que en realidad quien quiere oír hablar de hazañas aburridas, dotadas de fechas sin sentido y las palabras rimbombantes que tanto nos gusta utilizar. La gente quiere algo que divierta, algo que les permita aprender sin dificultad y que los haga sentir mejor con ellos mismos, y seria nuestro trabajo que al mismo tiempo les metamos el gusano de la curiosidad y la reflexion.

Los historiadores tenemos un método y técnicas para hacer una historia, pero muchas veces pecamos de arrogantes. El pensamiento “por que rebajarnos” siempre surge cuando se habla de transmitir una “nueva” historia a la gente “común” (por no decir ignorante), pero ¿qué acaso no nos fundamentamos en una necesidad social? ¿Por que los menospreciamos a ellos (a la “gran masa”)? ¿por qué se nos hace tan difícil crear algo digerible? en lo personal pienso que esta arrogancia y soberbia es lo que lleva a la gente en general a pensar que somos desplazables, ya que rara vez se ve una historia “viva” y funcionando dentro de la sociedad, por lo que la gente opina que el estudiar historia es un oficio de escritorio para “cuando me jubile”.

Es por eso que debemos REINVENTARNOS, como dicen en marketing, posicionarnos en un mercado y hacer que nos necesiten. Propongo (como ideas al aire), juegos de video más “históricos” (Lara Croft podría buscar, el penacho de Moctezuma, o cosas así, en vez de espadas del inframundo.), hacer clips turísticos para la televisión enfocados en ecología y sustentabilidad (temas sumamente populares actualmente) en Mesoamrica cosa que se lograría fácilmente ya que la mayor parte de las zonas arqueológicas están rodeadas de parques ecológicos.

Piénsenlo, ¿Por qué no hacerlo? Podríamos regresar la disciplina de historia al mapa de los futuros estudiantes, y hacernos respetar en la sociedad.


Mari Autrey

4 comentarios:

  1. ¿Donde firmo?, me parece que es una gan aportación la entrada de Mari, considero que hemos estado demasido inmersos en la publicación de libros, en la creacion de conocimiento para los pares , pero no creación de conocimiento par quien lo demanda más. Así, yo creo que la busqueda de ampliar los horizontes de la disciplina nos llevaria a reinventarla a buscar nuevas formas de representación a dejar de ser los eruditos para pasar a ser las fuetnes de creación de conocimiento accesible y a la misma vez verosimil.

    atte Horacio René

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  2. La reflexión me pareció totalmente abierta a la propagación de la historia, no importa el medio, lo importante es que comercialice, que se tome en cuenta, que produzca demanda. Por encima del canon de autoridad que señala como debe estructurarse la historia. La idea es buena, producir video juegos de saber histórico, de conocimiento histórico, espero que algún día la compañera realice su sueño…

    Lemuel Reyes Santos

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  3. Me parece muy buena la idea de Mary, además creo que es algo que todos pensamos cuando platicamos con personas que no están familiarizados con lo que se estudia en la carrera de historia. Pues, la mayoría se encuentra encasillada en la idea de que la historia es lo que se vio en Prepa - fechas, nombres y personajes importantes. Por lo que apuntar a nuevas formas de hacer llegar la historia que estudiamos, creo que es fundamental en la actualidad.
    Asimismo, me gustaría agregar que también deberíamos pensar en los salones de clases. ¿Cómo hacer que la historia no sea el típico discurso que avala el Estado? no digo que lo eliminemos por completo, pero empezar con actividades creativas que vayan generando el interés de los alumnos, de que la historia no es sólo fechas aburridas, ni nombres, puede ser un buen inicio...

    Pili

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  4. Me parece muy interesante la propuesta de Mari porque da justo en el blanco en lo que a necesidad se refiere. La historia podría atraer a mucha gente si los historiadores intentáramos salirnos del círculo meramente académico.

    Pienso que la historia podría dejar de ser una disciplina olvidada en el rincón más apartado y empolvado de una biblioteca o de un archivo si los nuevos historiadores nos dedicáramos a pensar no solamente en nuevas maneras de pensarla, sino también en cómo abrir el campo a los demás para que la sociedad le encuentre una utilidad. Pero para lograr eso, primero debemos salir de nuestra zona de confort, es decir, del trabajo estereotipado del historiador-investigador, historiador-maestro.

    Sofia R. B.

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