Para poder responder esta pregunta, se necesita reflexionar sobre la tradición académica en la que se ubica la historia como disciplina, en la cual como estudiantes de historia de la Iberoamericana, nos encontramos inmersos.
Puedo decir que dicha disciplina exige trazar un marco teórico mediante el cual se interpretará el objeto de estudio, el cual delimitará el lugar desde donde ha sido producido nuestro discurso histórico. Por tanto, el marco será la forma de trazar los límites y condiciones de la observación que se realizará, así como la posibilidad de fundamentar de manera argumentativa el conocimiento que se pretende producir.
Asimismo, se debe tener en cuenta que en la discusión actual, el lenguaje ha provocado un cambio en la manera en que comprendemos los procedimientos cognoscitivos, esto es el impacto del “giro lingüístico” en nuestra disciplina. Lo que implica el reconocimiento de que todo resto del pasado, se encuentra inscrito en una red de sistemas de significación que ya no son los que actualmente utilizamos, por lo que debemos de expandir nuestros horizontes de expectativas para lograr leer y comprender un texto del pasado, así como estar conscientes de que el resultado de nuestra investigación será histórico, debido a que en la actualidad es imposible olvidar que el historiador es tan histórico como su objeto de estudio y por tanto, no puede salir de su situación para generar un punto de vista más elevado, lo que nos habla de nuestra práctica como el producto de un sujeto situado en un presente inmerso en un contexto social, cultural y lingüístico. Por lo que se puede concluir que la noción de realidad histórica si es más fuerte, puesto que se observa cada vez más una historiografía más reflexiva, sin embargo, debemos considerar si en realidad es una tendencia en la historia, que se vaya a aplicar para la construcción de discursos históricos o se quedará en un pequeño círculo de historiadores…
Termino con una cita del historiador Roger Chartier:
El punto de partida de la reflexión se encuentra en la voluntad de romper con la actitud espontánea que supone que todos los textos, todas las obras, todos los géneros, fueron leídos, identificados y recibidos según los criterios que caracterizan nuestra propia relación con lo escrito. Se trata, por ende, de identificar histórica y morfológicamente las diferentes modalidades de la inscripción y de la transmisión de los discursos.
Chartier, Roger. Libros, lecturas y lectores en la Edad Moderna, Madrid, Alianza, 1993.
Pilar de la Llata
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Yo diría que de acuerdo a los estudios actuales sobre el giro lingüístico, leyendo a De Certeau, Ankersmit y a otros, cada día somos más conscientes de que la realidad histórica es inaccesible. Precisamente, es el marco teórico actual con el que trabaja la Universidad Iberoamericana el que más lo enfatiza. El conocimiento histórico es posible por el lenguaje a pesar de ser distinto de su realidad histórica física, el historiador trabaja con las fuentes y los datos introduciendo su empatía y subjetividad en ellos, eso hace que no acceda ni produzca la realidad. Por eso insisto, que por el contrario cada día somos más conscientes de la inalcanzable realidad histórica.
ResponderEliminarLemuel Reyes Santos
Creo que en esta misma discusión puede presentar exactamente lo que significa estar inmersos en el lenguaje. Si tomamos el comentario de Lemuel, el cual creo bastante acertivo desde el punto de vista en cuanto a una realidad tal cual, creo que la realidad histórica, el acontecimiento en sí, cada vez se encuentra más lejano de nosotros, no sólo por la temporalidad, si no por la diferencia y el límite como nos dice De Certau.
ResponderEliminarSin embargo si tomamos los puntos destacados a lo largo del comentario de Pili cómo, el insertar en las redes de comunicación al evento estudiado, estar concientes que la forma explicativa de los contextos es a partir del lenguaje; creo que la pregunta realizada por ella en cuanto a la realidad histórica se centra más en que la realidad ES histórica y que con los estudios que han surgido a partir de la mitad del siglo XX se tiene más conciencia acerca de esta enunciación.
Por lo tanto concluyo que se tiene que tener muy presente lo mencionado por Pili para poder dar sentido al objeto de estudio, ya sea una crítica a un texto, un comentario o un evento del pasado.
Jaqueline Gesund K.
Sabemos que al hacer investigación histórica nuestros resultados van a ser verdades provisionales y limitadas y no esa verdad absoluta con la que habiámos crecido toda la vida. Ya que como dijo pili ahora sabemos que el historiador está inmerso en un contexto social, cultural y linguítico el cual hace que vea al pasado de una cierta manera, por lo que esa realidad que produce es histórica.
ResponderEliminarEs por eso mismo que la historia se ha vuelto reflexiva y no tanto erudita.
María José Velasco