Pero, recientemente, con el creciente mercado del entretenimiento, un nuevo campo se ha ido expandiendo, el cual los historiadores no hemos aprovechado, la difusión, en medios como televisión, cine, teatro entre otros.
Si alguien duda que este no sea un campo rentable económicamente hablando, cabe echar un vistazo a las grandes películas del cine y sus rendimientos, tomemos ejemplos de películas como El gladiador (2000) que tan sólo en Estados Unidos recaudó $187, 705, 427 dólares y en el resto del mundo $269, 935, 000 dólares dejando un gran total de recaudación de $ 457, 640, 427 dólares.

Otro ejemplo más reciente tenemos Piratas del Caribe, la trilogía, la cual genero $654, 264,015 dólares con la primera y más de dos billones de dólares entre las tres mundialmente.

Como estas tenemos muchas más, como son La Duquesa ($ 43, 300,095 dolares)

10,000 a.C ($269, 784,201 dolares)

El Ultimo Samurai ($ 456, 758, 981dolares).

Más allá del rendimiento económico de estas películas debemos tomar en cuenta el publico que tienen, es decir se da una difusión a las grandes masas, lo que muchas veces, si no es que la mayoría, los libros de historia no lo hacen,
Por otro lado tenemos las series de televisión que de igual manera han captado la atención de millones de espectadores, con títulos como Roma, o Los Tudores, han llegado a más de 1.3 millones espectadores, según el Nielsen Rating Systems.
Ahora bien muchos pudieran pensar que algunas de las películas que mencione, y tal vez igualmente las series de televisión, no se puedan considerar históricas, ya que se desvían hacia la fantasía haciendo la película en su mayoría poco creíble, pero precisamente, con el esfuerzo y colaboración de un historiador respaldado por la institución, estas podrían ser mucho mejores, en cuanto a trama como contenido.
Dicho lo anterior les pregunto ¿Qué es mejor, no saber nada, o tener una idea fantasiosa de los hechos históricos? Acaso ¿no es mejor llegar a las grandes masas con una idea (película o serie) histórica atrayente, aunque no sea en todos sus aspectos cien por ciento “real”, a no aprovechar estos medios de difusión que en la actualidad podríamos explotar?
Respondo a tu pregunta: NO.
ResponderEliminarYa que lo que dices es que nos olvidemos de hacer historia, nos pides que hagamos literatura. Que caigamos en los mismos vicios en los que caen los políticos, los mentirosos. Si ser historiador implicaria algo para mi, eso sería la noción misma de Deber, con mayuscula, de responsabilidad para con el acontecimiento, respeto y humildad. Atrocidades como las que se cometieron en el ultimo samurai (¡el ultimo samurai era Tom Cruise! un gringo!) 10,000 b.c y otras tantas como los Tudores donde toda la corte eran modelos de victoria secrey y lacoste son cosas que deberiamos denunciar si queremos seguir llamandonos historiadores.
Dado el caso, mejor a estudiar literatura, o hacerse expertos en ficciones. ¿no crees?
A veces, solo a veces, si podemos, hay que olvidarnos de que tanto dinero nos puede dejar algo, y yo que suponia que por el solo hecho de entrar a estudiar historia ya hacia de la persona lo suficientemente valiente como para atenerse a las consecuencias economicas de estudiarla.
Por eso odian tanto al Krauze.
- Jorge Fabian Orozco Villarreal
Por mi parte creo que entiendo el punto de Mary ya que sería mucho mejor que las películas con pretensión histórica estuvieran respaldadas por grandes historiadores, pero por otro lado el cine es un medio de difusión para las masas lo que hace muy poco problable que se tomen en cuenta este tipo de propuestas ya que lo que vende es puro entretenimiento. Un ejemplo que me viene a la cabeza es la serie de Roma la cual era una serie bastante bien hecha en cuanto histórica pero era carísima y su rating no daba lo suficiente para seguir con la tercera temporada, así que se tuvo que cancelar.
ResponderEliminarSin embargo creo que sería un gran reto para los historiadores de hoy utilizar este gran medio que es el cine.
María José Velasco
Yo creo que es una buena observación la que hace Mary, ya que generalmente estamos inmersos en la academia y nos da miedo proponer otras vías de difusión de la historia, además del libro.
ResponderEliminarPor lo que creo que sí debemos tener en cuenta estas formas de difusión ya que la función social de nuestra disciplina cada vez se vuelve más confusa, por lo que las películas y las series pueden ser un buen vehículo para llegar a la sociedad, cuidando los contenidos de éstas,lo cual exige una gran capacidad creativa por parte de nosotros, pues debemos apoyarnos de la investigación para justificar los contenidos, y al mismo tiempo mostrar ésta información en imágenes que representen fielmente dicha investigación.
Pili de la Llata
VOTE FOR MARY.
ResponderEliminarinicio con esta frace que esta cargada de sentido, ¿pues que es lo que hace un historiador? construye discursos, en este sentido la frace implica una carga ideologica y politizada de mary. Así nosotros somos los encargados de los discursos historico y me parece que tenemos la responsabilidad de la difución de los mismos. En este sentido, la producción de un texto que nos remite a la invensión de la imprenta, ¿que hemos hecho como historiadores con la tecnología multimedia? yo digo que NADA, que historiador ha escrito un guión de cine, un comic(buena opcion para los infantes alguien se apunta?, un programa de radio. Es muy buena opción la academia y vivir de escribir cosas inteligentes, pero cual es la función social de nuestra disciplina? solo escribir para historiadores. Yo me niegoo a escribir a solo los historiadores, yo quiero escribir y que se conozca que sirva para crear conciencia, que el discurso no se quede como un libro más que engalana mi biblioteca. QUe se peuda convertir en pelicula, en programa de Radio, etc.
Así que, yo si opto por la multimedia.
Buena participación, pero creo que le falto un poquito de reflexión, SIn embargo, me gusto.
Horacio Acosta Rojas
ResponderEliminar¿El cine se presta para el trabajo del historiador? ¿Es el historiador el que va mejorar el contenido de la trama? Considero muy alentador, el texto de Jorge sobre donde más puede trabajar el historiador. No obstante, creo que las reglas de la cinematografía son muy distintas a las del historiador, no creo que el cine se interese en tomar muy en cuenta los aportes del historiador. Más bien, del publicista, pues su pretensión es la venta en las masas. Por otra parte, creo que los historiadores, estamos siendo formados para trabajar con textos escritos, antes que para el cine, aunque el campo de recepción es muy limitado, ese debe seguir siendo nuestro ideal, que algún día la historia escrita tenga mayor recepción.
ResponderEliminar¿El cine se presta para el trabajo del historiador? ¿Es el historiador el que va mejorar el contenido de la trama? Considero muy alentador, el texto de Jorge sobre donde más puede trabajar el historiador. No obstante, creo que las reglas de la cinematografía son muy distintas a las del historiador, no creo que el cine se interese en tomar muy en cuenta los aportes del historiador. Más bien, del publicista, pues su pretensión es la venta en las masas. Por otra parte, creo que los historiadores, estamos siendo formados para trabajar con textos escritos, antes que para el cine, aunque el campo de recepción es muy limitado, ese debe seguir siendo nuestro ideal, que algún día la historia escrita tenga mayor recepción.
ResponderEliminarLemuel Reyes Santos
En cuanto a todos los comentarios que se han acerca de la reflexion de Mary, apoyo tanto los dos puntos. En primer lugar quiero recordar que en nuestra discplina se autorreflexiona acerca de su hacer y creo que por el hecho de que nos esten formando como historiadores/escritores no significa que no debemos de tratar de romper con el esquema inmovil en el que estamos inmersos desde que se inventaron las ciencias y la academia de que la historia tiene que ser asi porq asi es como se da a respetar, creo que si ya hemos visto en varias clases la importancia del receptor en nuestro quehacer y de formular cual es el objetivo de nuestra disciplina y si al final terminamos diciendo q es relevante para nuestro presente tenemos que observar cuales son las necesiades de la sociedad en la que vivimos y desgraciada o afortunadamente son esas, tenemos en nuestras manos el poder de cambiar a la gente si vamos por la vida diciendo que la gente es muy inculta y que no le interesa aprender y que los gobiernos no les interesa instruir a la gente, tomemos los medios de entretenimiento para cambair eso.
ResponderEliminarPor otro lado de igual forma creo que si es importante seguir recibiendo y enfocarnos también en la academia, pero en el aspecto de que sólo entre nosotros, discutiendo así podremos llegar a encontrar soluciones y otras opciones para mejorar la disciplina en sí misma y su recepción.
Jaqueline Gesund K.
Tras leer la reflexión de Mary y los comentarios hechos por mis otros compañeros, me pareció muy interesante la negación tajante que hace Jorge con respecto a la utilización del cine en la historia.
ResponderEliminarYo pienso que, como historiadores, no podemos cerrarnos completamente al mundo de la academia y los libros. Sí, las películas NO SON HISTÓRICAS, pero eso no implica que sean totalmente inútiles como medios de trabajo históricos. Las películas, como ya vemos, nos muestran ideas vagas o incluso incorrectas acerca del pasado que se está filmando, pero esto puede tener consecuencias que, si bien no son del todo positivas, pueden inducir al debate acerca de si esto o aquello si era así o no, si tal monumento tiene aquél secreto, si la gente de tal lugar en tal época actuaba así, etc. Este debate puede (o no) llevar a que alguien se interese por investigar acerca del tema o simplemente (como yo veo que nos suele pasar a los historiadores) a encontrar una manera de compartir nuestro conocimiento histórico al criticar lo que nos pareció demasiado ficticio.
Así, yo creo que, si bien hay que conservar el criterio que nos hace ser historiadores, tampoco hay que descartar nuevas formas dehacer historia, sobre todo en una sociedad que está en transición y que, por lo tanto, nos hace sostenernos de algo para no dejarnos llevar por la corriente pero seguir al pendiente de lo que sucede a nuestro alrededor.
Sofia Rivero-Borrell S.