

Hoy, domingo 15 de noviembre, History Channel sacó un programa que me pareció muy interesante por lo que implica. El programa trataba acerca de un personaje que todos conocemos a través de Bram Stoker: El Conde Drácula.
Pero, ¿qué tiene que ver un personaje tan obviamente imaginario como Drácula, el vampiro, dentro de la historia? Muy simple: es el hecho de que Drácula, o mejor dicho Vlad Tepes, o sea, "Vlad el empalador" fue un personaje real. En efecto, fue príncipe de Velaquia (antiguo principado danubiano, que formó con Moldavia el reino de Rumania) que se opuso al imperio otomano. El nombre con el que lo conocemos, "Drácula" viene del vocablo draculea" que significa "hijo del diablo". Este nombre le fue dado por haber heredado la crueldad de su padre el Conde Dracul, cuyo nombre se traduce a "Diablo".
He aquí lo que me interesó del documental. El personaje de Drácula, el vampiro, fue creado a partir de la muy real y aparente cueldad del príncipe valaquí. El mito fue, según se cree, creado principalmente por los comerciantes de Transilvania que se opusieron al dominio del príncipe. Uno de los episodios que más representa la crueldad de Vlad fue que, al darse cuenta del riesgo que corrían las tropas otomanas al pasar por territorios valaquíes, se envió a mensajeros para convenserlo de aliarse con ellos, sin embargo, El Empalador no sólo se rehusó, sino que, aprovechándose de la tradición musulmana de usar turbantes y de no quitárselos por nada, mandó a que éstos les fueran clavados en la cabeza a cada uno de los mensajeros.
Sin duda alguna, la imagen que más representa la crueldad de Drácula es una imagen promovida por aquellos que se oponían a él, donde se le muestra comiendo frente a un "bosque de empalados" tras una victoria. Es muy probable que esta imagen sea la que posterormente se deforme en el mito vampiresco: un hombre transilvaniano, ricamente ataviado, viviendo en un enorme castillo fortificado en medio del bosque, bebiendo sangre humana.
En lo personal, creo que este caso, así como muchos otros, como el de Elizabeth Bathory, nos muestran como no podemos descartar mitos y leyendas como fuentes inútiles dentro del campo de la historia. Si bien tenemos por cierto que un mito es una narración ficticia, debemos recordar que muchas veces, el mito se deriva de una realidad trastornada por el tiempo, la oralidad, las tendencias, y que escondido bajo todo eso, podemos hallar pistas que nos ayuden a estudiar algo del pasado.
Por Sofia R. B.
Creo que es super valido lo que nos comenta Sofia, siempre debemos de buscar nuevas fuentes para estudiar, siempre y cuando se le trate como lo que es, es decir si es un mito se le debe de aplicar cierto criterio, diferente a otro tipo de documento.
ResponderEliminarDe igual manera creo que cosas como los mitos y leyendas atraen mucho más al publico, haciendo una investigacion más atractiva que si se basara simplemente en documentos notariales o del estilo.
Mari Autrey